Zwijndrecht (Amberes), enero de 2025
Una amplia zona al oeste de Amberes, en la región de Flandes (Bélgica), se ha convertido en uno de los mayores focos europeos de contaminación por sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como “químicos eternos”. Estas sustancias altamente tóxicas y persistentes han contaminado suelos, aguas y aire, afectando la salud y la vida cotidiana de la población local.
Las autoridades flamencas han impuesto medidas de emergencia: excavación de terrenos, sustitución del agua de lagos y prohibición de actividades al aire libre en zonas afectadas. El coste estimado de la remediación asciende a miles de millones de euros, reflejando la magnitud del desastre ambiental.
Desde la perspectiva del bioderecho y la ética ambiental, este caso evidencia la urgencia de regular los contaminantes persistentes, exigir responsabilidad a las empresas y reforzar la protección de las comunidades expuestas.


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